Spam, Spam, Spam

Nota publicada en la revista CH

El correo no deseado es uno de las mayores preocupaciones de quien se encargan de cuidar la salud de la red. Pero si se los ve tan inofensivos…

El primer email basura que tengo el recuerdo de haber recibido fue uno que me invitaba a aumentar unos centímetros mi masculinidad. Como todavía era adolescente me resultó gracioso y lo reenvié a algunos amigos. Desconocía que ese sería el primero de una serie interminable de correos electrónicos con publicidades, links y en idiomas extranjeros. Rápidamente terminarían por cansarme, y el acto de eliminarlos de mi casilla se volvió una rutina de la cual prácticamente no soy consciente.

Es que el Spam (así se le dice al correo basura) para el usuario común ya no es más que una sucesión de clicks que se incluye en la navegación diaria. Sin embargo, atrás de ese aspecto inocente que se esconde en la bandeja de correo no deseado, hay complejas redes que son una amenaza latente y constante para Internet.

¿Por qué una amenaza? Imagine una boca de tormenta o un caño de desagüe por el que circula más basura que agua. El caño tiene un diámetro y si este es ocupado por residuos el agua simplemente no puede pasar. Doscientos mil millones de mails basura por día pueden provocar algo similar.

Para poder enviar tantos mails, los spammers (personas o “empresas” que se dedican al envío masivo de correos) utilizan lo que se llaman redes zombis, estas son computadoras que fueron infectadas por software malicioso, y una vez infectadas pueden ser controladas por un tercero. En resumen, los spammers utilizan las computadoras de usuarios comunes para enviar sus correos, se calcula que una pc infectada puede enviar hasta 600 mil correos por día, una red zombi o botnet puede llegar a tener hasta 1 millón de computadoras infectadas. Hagan cuentas.

Paralelo a los esfuerzos de las empresas que brindan servicio de correo electrónico por detectarlos, bloquearlos y enviarlos a una lista negra; los spammers están constantemente inventando nuevos métodos para esquivar estos controles. Lo más llamativo es que quienes se dedican al envío masivo de mails, en la mayoría de los casos, logran permanecer en las tinieblas y operar toda la maquinaria sin ser descubiertos.

Lo que muchos se preguntaran es ¿y cómo logran conseguir mi dirección de email? Las formas son muy variadas, por un lado hay grandes bases de datos con millones de direcciones y se pueden comprar fácilmente por Internet. Por otro lado hay robots que van rastreando sitios a la pesca de quien haya dejado su dirección. Por último también hay software malicioso que roba las direcciones de correos de los usuarios y las envía a los spamers. Por lo cual notarán que es bastante difícil mantenerse al margen de estas listas.

Y si bien se calcula que uno de cada 12 millones de correos basura cumple su objetivo, para quienes se dedican a este oficio la empresa sigue siendo rentable, sobre todo porque no pagan ninguno de los recursos que se usan para enviar todos esos correos electrónicos.

El spam es una de las principales batallas que enfrenta la red, porque no tiene como único objetivo la publicidad, también son usados para transmitir software malicioso o hacernos caer en alguna trampa que nos robe nuestras contraseñas. Después de saber todo esto nos damos cuenta que la problemática va más allá del tiempo que nos lleva vaciar nuestra bandeja de correo no deseado. Y si bien el usuario medio de Internet no tiene muchas armas para combatirlos, sí debe saber de la importancia de cuidar tanto su dirección como la de sus contactos.